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Como bien lo marca el Plan de Estudios 2006, la competencia argumentativa es considerada básica para la vida, debido a que permite a aquellos que la poseen participar de manera activa y adecuada en la sociedad, pues son capaces de tomar decisiones razonadas, de defender sus opiniones y puntos de vista empleando argumentos sólidos e irrefutables, y, sobre todo, de tener una mente abierta que permita buscar la manera de llegar a acuerdos benéficos para el mayor número de personas posible. Sin embargo, no todos los alumnos de secundaria la poseen, tal es el caso de los integrantes del primer grado de la escuela telesecundaria que funciona en la comunidad de San Pedro Molinos, perteneciente al distrito de Tlaxiaco y al estado de Oaxaca, pues presentan una fuerte deficiencia, e incluso carencia, de la competencia argumentativa. Tras detectar el problema, y buscando disminuirlo o, si era posible, erradicarlo, se procedió a realizar una investigación respecto a sus causas, no obstante, para iniciarla fue necesario definir los objetivos de la misma, así como las hipótesis y sus variables. Los objetivos mencionados son: - Indagar las herramientas y/o elementos necesarios para que el alumno sea capaz de desarrollar su competencia argumentativa. - Avanzar en la construcción de aprendizajes de manera más efectiva y útil para los alumnos. - Intervenir pedagógicamente en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Respecto a las hipótesis de trabajo para la investigación fueron: - El empleo adecuado de técnicas grupales favorece el desarrollo y la optimización de la competencia argumentativa en los alumnos. - La falta de dominio de la competencia argumentativa y el desconocimiento de los contenidos de estudio por parte de los docentes de primaria y secundaria, impide la enseñanza de la misma. En consecuencia, las variables trabajadas para dar solución a la problemática planteada son:
A continuación se diseñaron encuestas y cuestionarios que se aplicaron tanto a docentes de primaria y secundaria, como a los alumnos que conforman el grupo. Se realizó una investigación en fuentes bibliográficas y electrónicas respecto a temas relacionados con el problema, lo que derivó, en el estudio de las técnicas grupales, los textos, el taller y la evaluación. Esto condujo a la elaboración de una propuesta constituida por cuarenta sesiones de una hora cada una, agrupadas en cuatro bloques, en los que se localizan nueve técnicas grupales, a saber: Lluvia de ideas, Phillips 66, Discusión imprevista, Dramatización, Estudio de caso abreviado, Panel de debate, Desempeño de papeles, Mesa redonda y Debate dirigido. Simultáneamente se realizaba el diseño de los instrumentos a emplear, se buscaban, seleccionaban y/o elaboraban los textos y demás materiales, así como se definían los aspectos a evaluar y las notas a utilizar para ello (en este caso se consideraron conocimientos, habilidades y actitudes, se emplearon dos parámetros: adecuado y en proceso, los cuales fueron previamente definidos para evitar incongruencias). Es imprescindible mencionar que, dadas las características de la investigación, ésta tiene un enfoque mixto, con un diseño cuasiexperimental con un solo grupo al que se le aplica la preprueba, tratamiento experimental con pruebas continuas durante el mismo, y posprueba; y tiene un alcance descriptivo-correlacional, debido a que se busca analizar y comprender la problemática, la propuesta de solución y los resultados obtenidos a partir de la descripción minuciosa de todo lo que ocurre durante el proceso, al tiempo que se pretende probar la relación existente entre las variables planteadas. Además, se halla inserta en la línea temática Análisis de experiencias de enseñanza. Respecto a los resultados obtenidos, se detectó que tienen conocimientos mínimos respecto a la argumentación y lo que implica, que no sepan argumentar adecuadamente y mucho menos enseñen a sus alumnos a hacerlo. Esta situación se repite con los docentes de educación secundaria, y no sólo con la argumentación, sino también con el desconocimiento de los planes y programas de estudio 2006, y tampoco saben cuáles son las competencias básicas a desarrollar en los y las estudiantes. Respecto a las técnicas grupales, los maestros de educación secundaria tienen algunos conocimientos referentes a ellas y las emplean de manera frecuente. Ahora bien, tras la aplicación del cuestionario a los alumnos de primer grado, se detectó que ninguno contaba con la competencia argumentativa. Esto provocó que las actividades diseñadas en la propuesta se desarrollaran de manera lenta, pero se contó con la participación de más alumnos conforme se avanzaba en ellas, además de que dichas participaciones se fueron haciendo con mayor soltura, seguridad y calidad. Con todo, durante la aplicación se detectaron una serie de errores, uno de ellos fue la dosificación, pues de cuarenta sesiones planeadas se extendió a cincuenta y uno, y aún así, las actividades diseñadas para el bloque tres se realizaron de manera muy forzada. Otro error fue el ofrecer a los alumnos actividades que no concordaban con su desarrollo, por el hecho de que no poseían los conocimientos necesarios para llevarlas a cabo. Aún así se obtuvieron resultados que mostraban claramente el avance en el desarrollo de la competencia argumentativa de los alumnos; tan es así que, al aplicar la evaluación diagnóstica ninguno de ellos accedió al nivel Adecuado; mientras que, al culminar la aplicación de la propuesta, diez alumnos lograron desarrollar su competencia argumentativa y alcanzaron el nivel previsto, mientras que el resto continúa en proceso, aclarando que uno de ellos no mostró interés ni disposición, por lo que su desarrollo fue mínimo. Como bien sabemos, la labor docente hoy y siempre será importantísima, siempre que se realice por vocación, y aunque existen muchas personas que consideran que el trabajo docente es simple y sencillo (algunos maestros comparten esta idea), también hay otras que dan a su labor la importancia debida. En mi caso, tengo la firme convicción de que mi función es muy relevante y por tanto trato de esforzarme por brindar lo mejor de mí, para lograr que mis alumnos y alumnas se desarrollen integralmente. Es necesario decir que un taller NO es suficiente para desarrollar la competencia argumentativa en los alumnos, ya que se requiere de un trabajo constante y a largo plazo. No obstante también debe decirse que el maestro puede fomentar el desarrollo de la competencia argumentativa siempre y cuando se prepare continuamente, incansablemente, y sobre todo, con amor, entusiasmo y fe, porque no se puede enseñar lo que no se sabe, y, como bien sabemos, para convertirnos en verdaderos maestros es imprescindible que día con día recordemos que el centro del proceso educativo es el alumno, ese ser único y especial que es puesto en nuestras manos con la confianza de que podremos sembrar en él la voluntad por ser mejor cada día, y que lo ayudaremos a desarrollar las competencias necesarias para que sea capaz de aprender y superarse de manera autónoma; por lo tanto, al momento de realizar todas las actividades docentes, es necesario centrarnos en el alumno, su contexto y sus necesidades. También es necesario asentar, en respuesta a las hipótesis, que el empleo adecuado de técnicas grupales SÍ favorece el desarrollo de la competencia argumentativa, sin embargo no es el único factor que interviene. Cabe también mencionar que es imposible evaluar la técnica grupal por sí misma y en sí misma, como se pretendía al principio, debido a que se encuentra inserta en todo un proceso que debe ser evaluado globalmente para obtener resultados veraces. Incluso debe comentarse que influyó en la obtención de los logros el hecho de que los alumnos no hayan logrado visualizarse como un verdadero grupo. En conclusión se debe decir que SÍ es posible desarrollar todo tipo de competencias en los chicos, si como docentes estamos verdaderamente preparados (Y la preparación en constante e inagotable) y nos esforzamos por educar de corazón a corazón. Recibido: 20 de Mayo de 2008
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