Carta de Navidad – DFIBU

DEPARTAMENTO DE FORMACIÓN INTEGRAL Y BIENESTAR UNIVERSITARIO

12 de diciembre de 2016

Estimados Maestros:

 

En la Meditación 85, nos dice el Santo Fundador:

 

“Si quieren aprovechar la venida de Jesucristo a ustedes,

es preciso que le permitan que sea dueño de su corazón

y que sean dóciles a cuanto les exija,

diciéndole a menudo con el profeta Samuel:

habla, Señor, que tu siervo escucha (1 Sam 3,10);

y con David: Escucharé lo que me diga el Señor Dios (Sal 84, 9)”.

(De La Salle )

Nos encontramos ya en este ambiente decembrino marcado por tantas expresiones de alegría, de encuentros y de aguinaldos, y esto está muy bien, sobre todo cuando brotan de un corazón que ha sentido la llegada del Señor a su persona, a su familia y a su comunidad.

Sin embargo, corremos el riesgo de quedarnos solo en lo exterior y no llegar al fondo de nuestra realidad; la llegada de la Navidad es el momento para leer nuestra vida a la luz de la fe y descubrir si la estamos viviendo desde el Señor Jesús.

El Santo Fundador nos pide a los Lasallistas que miremos si el Ministerio Educativo que se nos ha confiado lo estamos desempeñando con tal profundidad, como está en el cuerpo de las Meditaciones para el Tiempo de Retiro, cuando nos dice: “Dios que difunde a través del ministerio de los hombres el aroma de su doctrina por todo el mundo (2 Cor. 4, 1-2), y que ordenó que la luz surgiera de las tinieblas, ha iluminado Él mismo los corazones de los que ha destinado a anunciar su palabra a los discípulos, para que puedan iluminarlos descubriéndoles la gloria de Dios (2 Cor 4,6)”.

Dice el texto que Dios quiere iluminar nuestros corazones para que podamos también iluminar a nuestros alumnos con esa fe, esa esperanza y esa caridad que brotan de un corazón lleno de Dios que es paz y amor.

A nombre del Departamento de Formación Integral y Bienestar Universitario, quiero desearle a toda la Comunidad Universitaria Lasallista que estas fiestas en donde se manifiesta la Misericordia de Dios sea un tiempo de reconciliación y de perdón.

Para quienes terminan algún curso les agradecemos la entrega y dedicación a su labor para cumplir satisfactoriamente con nuestra misión y formar verdaderos profesionales con valor.

Para los que tienen unos días de descanso, deseamos que los disfruten en compañía de su familia y que retornen llenos de ánimo para seguir trabajando en la construcción del Reino de Dios a través del Ministerio Educativo.

 

I N D I V I S A   M A N E N T

H. Roberto Medina L. Anaya

Coordinador DFIBU

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