Editorial

Comunidad Lasallistas del Colegio Benavente, les damos la bienvenida a la edición del mes de mayo de este Boletín informativo. La Editorial de este bimestre se enfoca en el legado que San Juan Bautista nos dejó, el cual ha marcado la historia de la educación.

En esta ocasión nuestro colaborador Editorialista es el Mtro. Juan José García Melo, Director de la sección Preparatoria.

Reciban un cordial saludo, en espera de que todos estén bien y gozando de la paz que Cristo resucitado ofrece a sus discípulos. Es un gusto poder dirigirme a ustedes, agradeciendo la atención que puedan brindar a estas líneas.

Hablar sobre el legado que San Juan Bautista de la Salle dejó a los educadores es un tema muy amplio y exige un conocimiento profundo de su vida, obra, y escritos. Me halagaré con presentar algunos elementos que nos siguen cuestionando, aún en el siglo XXI.

El Señor de la Salle escribió una serie de meditaciones para ser usadas a lo largo del año; dentro de este compendio se abordan distintos aspectos de la vida. En la Meditación 33 (Jn. 10, 11-16), que está ubicada en el bloque que corresponde al tiempo de la Pascua, presenta el fundamento doctrinal del ministerio educativo cristiano: “revelar al educando el amor de Dios”. Compara al educador con el buen Pastor del Evangelio, y entre algunas ideas destacan: “el conocimiento recíproco del educador y el educando”, “discernimiento de espíritu sobre cada uno de ellos”, “atenderlos todos los días”, “capacitarse constantemente; adaptarse a su nivel”, “darles buen ejemplo”.

También está otro grupo de meditaciones para “los tiempos de retiro”; tiempos de renovación vital, para los educadores; legado de 16 meditaciones presentadas en 8 pares. El tema fundamental es la escuela y el trabajo que en ella se realiza, pero que son también fundamento doctrinal del ministerio de los educadores cristianos. Según el mismo fundador, estas meditaciones fueron escritas “para el uso de las personas que se dedican a la educación de la juventud, y particularmente para el Retiro que hacen los Hermanos de las Escuelas Cristianas durante las vacaciones”.

Estas meditaciones son un testimonio viviente del trabajo del educador, realizadas en los tiempos en que se fundaron las Escuelas Cristianas, pero también son un proyecto de vida, que perfectamente se puede aplicar en pleno siglo XXI, guardando las distancias necesarias en torno al lenguaje de la época en que fueron escritas. Como proyecto y motivación para el trabajo son un incentivo para realizar la labor a la que Dios llama a los educadores, pues el fundador concibe la misión de educar como una vocación, no como un simple empleo.

Estas meditaciones son de una gran riqueza y pueden ser abordadas desde varias dimensiones. Ámbito o aspecto teológico. Hay una visión de la Trinidad y la escuela y el aula resultan ser los lugares donde se vive el misterio de Dios. Eclesial: El plan de Dios se realiza en la comunidad y destaca la vida sacramental en dicha comunidad. Histórica: El “aquí y ahora” el servicio educativo como concreción del plan de Dios, dirigido a un grupo específico de esa comunidad eclesial. Relacional: El educador cristiano “es” el carisma (don, gracia), su persona, su profesionalidad, su trabajo diario, su testimonio de vida, su ejemplo. Todo lo que ocurre en la escuela es una acción iluminadora, redentora, reconciliadora, liberadora por la fuerza del mismo Dios.

Podríamos seguir rastreando y desmenuzando los escritos que SJBS nos ha dejado como legado: “La guía de las escuelas cristianas”, “Reglas de cortesía y urbanidad cristianas”, “Deberes del cristiano”, “Colección de varios trataditos”, sus “Cartas” dirigidas a educadores en distintas circunstancias, entre otros. Todos estos documentos, repito lo que mencioné con anterioridad, son “testimonio y proyecto”; testimonio del quehacer de Juan Bautista de la Salle y su primera comunidad de educadores y proyecto siempre vigente para todas las escuelas Lasallistas; escuelas que se mantienen fieles al ideal del Señor de la Salle en la medida en que encuentran su proyecto en este legado.

Indivisa manent – Lo unido permanece.

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