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Al enfrentar los retos que presenta el siglo que estamos iniciando, nos damos cuenta que sólo aquello que rescata el ser humano es lo verdaderamente útil, pues la tecnología es también cambiante que no podemos fiarnos de ella, lo que hoy representa la última generación, dentro de algún tiempo es caduco y prácticamente inservible.
Sin embargo, el ser humano, como el que domina la tierra, no puede ser desplazado, pasaran las modas, los utensilios, el mismo conocimiento podría llegar a pasar, pero la esencia del humanismo no debe dejar su lugar primordial en el quehacer educativo, máxime si se trata de una institución de educación superior que tiene la misión de preparar humanamente a los futuros profesionistas.
La universidad tiene la grave misión de ser el motor pensante de la sociedad, pero no sólo en el área de la tecnología, sino, sobre todo, también en el área de las humanidades, pues la manera de poder trascender en su entorno es por medio de sus egresados, quienes, convencidos de los conocimientos y valores recibidos, son los primeros en impulsar el cambio social, en pos de un humanismo integrador, que busque los lazos de unión entre los seres humanos y pueda ser el cimiento de una sociedad más humanista, cuyo centro, principio y fin sea la realización del ser humano que tiende a la perfección y encuentra su culmen y realización en el Ser Perfecto por la excelencia.
En espera de que esta publicación contribuya un poco a humanizar a la sociedad, se editan estos artículos deseando encuentren receptores convenientes que puedan ser los primeros comprometidos con un mundo más humano.
ATENTAMENTE MTRO. ENRIQUE A. GONZÁLEZ ÁLVAREZ. RECTOR